El ciberespacio, es de acuerdo con William Gibson una “alucinación consensual”, de igual forma lo es el debate acerca del ciberespacio y la realidad virtual. Hay una visión común del futuro en la que este es diferente del presente , un espacio o realidad mas deseable que el mundano que nos rodea y contiene.
Se puede pensar en el ciberespacio como una versión utópica de los tiempos posmodernos. Utopia es ningún lado, pero también algún lugar mejor. Con esa misma “localidad espacial” ubicamos al ciberespacio y en este lugar podemos actuar sin las reglas físicas del que nos rodea.
En ese lugar-no lugar, en esta utopía o Matrix; podemos recuperar a la comunidad, su experiencia y significado. Con esta Matrix podemos volver a crear comunidades, que aunque sean virtuales, que sean capaces de dar espacio y crear sentimientos humanos dando lugar, así, a verdaderas redes sociales, comunidades virtuales en la que la corrupción y problemas de las físicas no las rija (como la sobrepoblación).
El debate en torno al ciber espacio pregunta la verosimilitud de esta perspectiva y, entre otras cosas, cede cuestionamientos como el de ¿qué significa el ser humano hoy en día, con el ciberespacio?. Se puede recuperar el sentido en la Matrix?. Hay quienes proponen lo contrario, el mundo físico y el ciberespacio no se separan, uno se infiltra en el oro.
Para quienes “no hay nada nuevo bajo el sol” y no hay nada mas que imaginar , la tecnología si puede ser nueva, y mediante la “vivencia” de experiencias que parecieran reales en el ciberespacio el humano se puede liberar de sus frustraciones.
Se puede entender a la realidad virtual como una combinación de la objetividad de lo físico o real con lo ilimitado y sin censura, que relacionamos con los sueños y la imaginación. Así, en la Matrix tenemos la ilusión de lo mágico y lo creativo , donde podemos experimentar libremente sin barreras de hasta dónde podemos llegar.
En el otro lado de la moneda de ésta libertad del ciberespacio está la falta de coherencia relacionada con la perdida de control sobre la realidad, y con esta pérdida se eliminan capacidades de identificación y por lo tanto de relaciones interpersonales, lo cual se deriva de la perdida de la capacidad para dotar de significado a la realidad y a sí mismo. Así las crisis de identidad tiene hogar en la realidad virtual.
Derivado de esto se puede entender a las tecnologías virtuales como un espacio psicótico ( Peter Weibel) que puede borrar las fronteras de los mundos interno y externos, pero por otro lado esta la versión utópica en la que el mundo real si se considera dentro del ciber espacio.
También podemos entender a la realidad virtual como una mezcla de lo objetivo del mundo físico con lo ilimitado y creativo, lo cual nos brinda la posibilidad de explorar la identidad propia y sumergirse en el mundo que conecta nuestra mente con el cuerpo, eliminando las barreras entre cuerpo , mente y máquina; y construir nuevas conexiones.
Finalmente tenemos al ciberespacio con dos caras, una de un mundo en lo que se puede crear lo que se quiera , suplir las carencias del mundo físico y obtener gratificaciones, y la otra en la que la ausencia y separación e la realidad lleva a estados psicóticos.
Se puede pensar en el ciberespacio como una versión utópica de los tiempos posmodernos. Utopia es ningún lado, pero también algún lugar mejor. Con esa misma “localidad espacial” ubicamos al ciberespacio y en este lugar podemos actuar sin las reglas físicas del que nos rodea.
En ese lugar-no lugar, en esta utopía o Matrix; podemos recuperar a la comunidad, su experiencia y significado. Con esta Matrix podemos volver a crear comunidades, que aunque sean virtuales, que sean capaces de dar espacio y crear sentimientos humanos dando lugar, así, a verdaderas redes sociales, comunidades virtuales en la que la corrupción y problemas de las físicas no las rija (como la sobrepoblación).
El debate en torno al ciber espacio pregunta la verosimilitud de esta perspectiva y, entre otras cosas, cede cuestionamientos como el de ¿qué significa el ser humano hoy en día, con el ciberespacio?. Se puede recuperar el sentido en la Matrix?. Hay quienes proponen lo contrario, el mundo físico y el ciberespacio no se separan, uno se infiltra en el oro.
Para quienes “no hay nada nuevo bajo el sol” y no hay nada mas que imaginar , la tecnología si puede ser nueva, y mediante la “vivencia” de experiencias que parecieran reales en el ciberespacio el humano se puede liberar de sus frustraciones.
Se puede entender a la realidad virtual como una combinación de la objetividad de lo físico o real con lo ilimitado y sin censura, que relacionamos con los sueños y la imaginación. Así, en la Matrix tenemos la ilusión de lo mágico y lo creativo , donde podemos experimentar libremente sin barreras de hasta dónde podemos llegar.
En el otro lado de la moneda de ésta libertad del ciberespacio está la falta de coherencia relacionada con la perdida de control sobre la realidad, y con esta pérdida se eliminan capacidades de identificación y por lo tanto de relaciones interpersonales, lo cual se deriva de la perdida de la capacidad para dotar de significado a la realidad y a sí mismo. Así las crisis de identidad tiene hogar en la realidad virtual.
Derivado de esto se puede entender a las tecnologías virtuales como un espacio psicótico ( Peter Weibel) que puede borrar las fronteras de los mundos interno y externos, pero por otro lado esta la versión utópica en la que el mundo real si se considera dentro del ciber espacio.
También podemos entender a la realidad virtual como una mezcla de lo objetivo del mundo físico con lo ilimitado y creativo, lo cual nos brinda la posibilidad de explorar la identidad propia y sumergirse en el mundo que conecta nuestra mente con el cuerpo, eliminando las barreras entre cuerpo , mente y máquina; y construir nuevas conexiones.
Finalmente tenemos al ciberespacio con dos caras, una de un mundo en lo que se puede crear lo que se quiera , suplir las carencias del mundo físico y obtener gratificaciones, y la otra en la que la ausencia y separación e la realidad lleva a estados psicóticos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario